LEEMOS SOLOS Y EN COMPAÑÍA 12 Primera creación: el agua, la luz y el viento En tiempos muy, muy lejanos, tanto que no se pueden ni medir ni contar, en el mundo solo existían dos cosas: Kóoch, que siempre estuvo, y una oscuridad total que impedía que las cosas fueran. El dios Kóoch, dios del pueblo tehuelche, estuvo tanto tiempo en esa oscuridad silenciosa y tenebrosa, era tal su soledad y su pena, que una vez empezó a llorar. Lloraba con un llanto profundo e interminable. Lloró tanto que sus lágrimas formaron el Arrok, el Mar Amargo de las Tormentas y las Penas. Aún en medio de la oscuridad impenetrable y la soledad de su existencia, pudo advertir que el agua vertida por sus ojos crecía de manera constante, y entonces suspiró, creando así a Xóchem, el viento, que inmediatamente comenzó a correr alocadamente arrastrando consigo las tinieblas y preparando el camino para la llegada de la luz. Así fue como apareció la claridad, que le devolvió a Kóoch la ale- gría y lo alentó a seguir creando los elementos restantes que, convenientemente ordenados por el dios, le permitieron luego modelar el mundo en que fnalmente viviríamos los hombres. El sol, las nubes, el trueno y el relámpago Kóoch, dios tehuelche, tuvo enormes deseos de contemplar su obra, pero aún la luz no era sufciente para permitir observarla. Levantó su brazo enojado y despedazó de lado a lado la sombra de la penumbra que lo rodeaba y su gesto encendió una chispa de fuego que siguió el camino de su mano. Y así nació el sol, a quien Kóoch bautizó Xaleshem, que le permitió al dios contemplar el escenario que había creado. La calidez del sol, por su parte, al entrar en contacto con las aguas de Arrok, dio origen a las nubes, Theo. El viento de las montañas, que era muy travieso y aloca- do, Xóchem, comenzó de inmediato a juguetear con ellas. Las perseguía en el cielo y su risa profunda y retumbante dio origen al trueno, llamado por el dios tehuelche Katrú. Las nubes lo amenazaron con una mirada, que se convirtió en relámpago, y el dios tehuelche lo llamó Lüfke. Desde lejos, Kóoch contemplaba feliz las travesuras de sus hijos y sonreía satisfecho. Extraído de: Cuentos, mitos y leyendas patagónicos (adaptación) Selección y prólogo de Nahuel Montes. Ilustraciones de Juan Lucas Castro Ediciones Continente PRÁCTICAS DEL LENGUAJE loncomeo: danza de origen tehuelche asociada a una cere- monia espiritual. tzoneka: nombre de los tehuel- ches primitivos. VOCABULARIO